TECHOS, CUBIERTAS E IMPERMEABILIZACIÓN
TECHOS Y CUBIERTAS
La cubierta o techo de la vivienda se realiza para proteger a los moradores de la misma contra inclemencias del clima como lluvias, viento, frio y calor.
Es la que define el tipo al cual pertenece la construcción de acuerdo a los materiales y a la forma de su empleo, las más comunes son los tipos plano e inclinado. Un techo plano puede ser construido por una losa, la cual sirve a su vez de terraza.
La constitución material de las cubiertas deben estar de acuerdo con el medio en que se construyan, si estamos en la ciudad podremos encontrar materiales para cubierta como teja de barro, fibra cemento, zinc, plásticos, de fibras sintéticas, etc, y en la zona rural encontramos materiales para cubierta como paja, totora, las hojas de palma, la guadua partida en forma de canales y la tabla de madera.
Es importante tener en cuenta el sistema de amarre y el tipo de material a utilizar para que la cubierta resulte lo más sismo-resistente posible, por lo que se deben utilizar materiales lo más livianos posible.
Las principales características que deben tener las cubiertas con:
• La impermeabilidad o sea que no deje pasar el agua.
• El aislamiento para que no pase el calor, el frio o la nieve.
• Cuando se construya en zonas donde llueve mucho se recomienda utilizar pendientes o inclinaciones grandes, para que el agua caiga mas rápido de la cubierta.
La forma de la cubierta depende del tipo de construcción en la cual se va a ejecutar, los tipos más comunes son:
Cubiertas de una sola vertiente.
A dos aguas.
A tres aguas, a cuatro aguas.
Cubiertas plegadas en forma de sierra.
Otras como las cubiertas en pabellón.
Cubiertas quebradas o mansardas.
A- Estructura o armazón:
Es la parte constituida por elementos de madera o en algunos casos en acero (en forma de cerchas), que tiene la función de soportar su propio pero y el del techo o cubierta propiamente, además de las fuerzas externas como la del viento y de las personas que suban al techo para realizar alguna reparación.
Entre los elementos constitutivos se tiene:
Cabios o alfardas, correas, pares, riostras o diagonales, pendolones o puntales, tirantes, soleras cumbrera.
B- Techo:
Es una parte o superficie superior que funciona como protector, que cubre una determinada habitación o domicilio, cerrándola enteramente.
Se trata de un elemento de protección de cubrición, cuya función es la de tapar un determinado espacio o bien resguardarlo de todo aquello que se suscite en el exterior.
El diseño del techo puede ser muy variado, al igual que sus materiales. Las casas más precarias tienen techo de paja, chapa o cartón, algo que las vuelve poco estables ya que el techo puede dañarse con facilidad.
Los techos pueden tener diversas formas, según sea el diseño o arquitectura de la casa o edificio, lo cual suele estar influido por el clima local, o por la disposición económica para conseguir los materiales.
Tipos de techos según el material del que se hacen
Techos de ramas y hojas
Se han utilizado desde tiempos arcaicos, para la protección de los habitáculos o refugios, usando los materiales que se encuentran en la naturaleza, como las ramas y hojas. Fueron utilizados durante milenios, e incluso en la actualidad varios pueblos aborígenes de américa (amazonia y de áfrica), aun usan este tipo de protección temporal contra el clima.
Techos de paja
Son aquellos que se realizan usando paja y fibras vegetales, ya sea colocándolas simplemente por encima de una “alma” o sostén de madera (o barro y paja). Se trata de aquellas que predominaron en las chozas de los pueblos antiguos, antes del uso de ladrillos y otros métodos y materiales de construcción, en especial en lo tocante a sectores sociales bajos, que no podían conseguir otros materiales.
Techos de madera
Se trata de los techos realizados con este material. Al ser uno de los materiales más abundantes y disponibles, ha sido usado para la construcción de las casas, durante siglos, siendo que los techos se realizan en este material. Tradicionalmente se han perpetuado, tanto para casas tradicionales como las cabañas, o las casas “tipo americano”, las casas tipo alemán y tipo campestres.
Techos de pieles
Se trata de los “techos” de las tiendas que hacían pueblos primitivos en tiempos líticos, principalmente pueblos nómadas esteparios, tipo de vivienda que ha perdurado en algunos pueblos, hasta tiempos recientes, que como tradición, aun realizan edificaciones (“tiendas”), de dicha índole. Como los tipos de pueblos americanos, y las yurtas de los mongoles.
Techos de piedra o mampostería
Se trata de aquellos que se realizan en piedra (mampostería), siendo sostenidos por vigas de madera y recientemente por vigas metálicas.
Techos de alquitrán y graba
Se trata en sí, de recubrimientos para techos de madera e incluso de paja, esto con el fin de impermeabilizar la techumbre, impidiendo la entrada de la humedad y creando al mismo tiempo un aislante térmico, que evita los cambios bruscos de temperatura y aísla del frio.
Techos de tela
Son aquellos que suelen usarse en tiendas como las ya mencionados yurtas, así como en tiendas de campaña, como las que suelen usarse en casos de emergencia. Para ello se usan telas como la lona, y otras, siendo sostenidas por vigas o estructuras tubulares de metal.
Techos de tejas o tejados
Se trata de aquellos que están realizadas mediante tejas de barro, que se superponen para cubrir las superficies correspondientes al techo (sostenidas por vigas y estructuras) generalmente de madera, o también de piedra.
Techos de lamina
Se trata de los techos que se realizan mediante laminas, ya se trate de láminas de metal, cartón, fibra de vidrio, PVC o de asbesto (sobre estas últimas, ha decaído su uso, por ser un material cancerígeno). Son techos ligeros, que generalmente solo resisten los elementos (viento, lluvia), pero su resistencia es mínima. Suelen usarse como techos de viviendas “baratas”, por su bajo costo comparativamente con otros materiales como el concreto, la madera o los techos de tejas. Los techos de PVC se realizan con láminas de PVC, que es un material plástico. Por su ligereza se suelen utilizar para terrazas y medios techos, pues no resisten mucho peso.
Techos de vidrio
Se trata de estructuras con un armazón (generalmente metálico), en el que son puestos estructuras de vidrio (usualmente cúpulas de cristal). Se trata de techos que permiten la entrada de mayor luminosidad en el interior de la construcción, permitiendo la mejor iluminación del recinto y un ahorro de electricidad para iluminar el interior.
C- Accesorios complementarios
Son partes de la cubierta hechos del mismo material y sirven para hacer los remates.
Entre ellos se tienen limahoyas, caballetes, esquineras claraboyas.
Pendientes de las cubiertas
Es la inclinación con la que se hacen los techos o vertientes para desalojar con facilidad las aguas y su magnitud depende del material que se utilice como cubierta.
Las pendientes que más se utilizan en nuestro medio son las siguientes:
Entre 20% y 27% para cubiertas de cinc y tejas de fibro cemento.
Entre 30% y 60% para los diferentes tipos de teja de barro.
Entre 50% y 80% para techos en paja o palma.
Cuando se dice que un techo tiene pendiente de 20% significa que por cada metro lineal de techo subimos 20 centímetros, así, si son 2.00 metros nos elevamos 40 centímetros y si son 3.00 metros nos elevamos 60 centímetros y así sucesivamente.
Las pendientes son expresadas en los planos en forma de porcentaje, y con una flecha se indica hacia donde corren las aguas.
IMPERMEABILIZACIÓN
La impermeabilización es el proceso en el cual se instalan o aplican materiales que impiden el paso de agua, es decir, impermeables. Dichas instalaciones se realizan en su mayoría en las cubiertas o tejados y fachadas, pues son ellos los que sufren con más fuerza y frecuencia el impacto de la lluvia.
Puede realizarse de varias maneras, ya que en el mercado existen diferentes productos destinados a ello: impermeabilización bituminosa, impermeabilización sintética, impermeabilización líquida.
Es importante que consideres invertir en impermeabilización, ya que una vez realizada te librarás de filtraciones y goteras durante, al menos, una década (las duraciones varían de material en material).
Y, si evitas las filtraciones y goteras, estarás preservando la estructura de tu fachada, de tú tejado o cubierta, e incluso tu hogar y muebles, puesto que muchos son sensibles a la humedad (especialmente si están hechos de madera).
Existen distintos tipos de impermeabilizantes según los materiales de su composición. Entre ellos están:
• Acrílicos
Son una mezcla de polímeros, pigmentos, polvos y diversos aditivos. A simple vista, son muy parecidos a una pintura para exteriores.
Para aplicar impermeabilizante acrílico se necesita sellador (puedes hacerlo con el mismo impermeabilizante al mezclar 3 partes de agua por 1 de material), resonador y cepillo de ixtle. El primero tapa la porosidad de la superficie a impermeabilizar, el resonador cubre las grietas y el cepillo garantiza una aplicación uniforme.
Si existe formación de grietas en la superficie a impermeabilizar y/o movimientos estructurales importantes, se recomienda el uso de una tela de refuerzo. Esta se coloca entre cada capa de impermeabilizante.
• Asfáltico
Consiste en un solvente o emulsionado con agua, fibras de vidrio, polvos y resinas hidrocarbonadas.
Si la superficie que vas a impermeabilizar está en contacto eventual con el agua, un impermeabilizante de este tipo probablemente sea la mejor solución.
Al igual que el impermeabilizante acrílico, el asfáltico necesita de un sellador, resonador y cepillo de ixtle para una correcta aplicación. También en este caso se recomienda el uso de una tela, para evitar la formación de grietas y movimientos estructurales importantes.
Todo impermeabilizante asfáltico, por su color y naturaleza, tiende a degradarse muy rápidamente. Para evitarlo, se recomienda el uso de una pintura o recubrimiento reflectivo, el cual (como su nombre lo indica) recubre y refleja los rayos del sol. Ello aumenta la vida útil del impermeabilizante.
• Cementoso
Como su nombre lo sugiere, están hechos a base de cemento. Es decir, contienen cal, silicatos y óxido de hierro.
De los distintos tipos de impermeabilizantes, el cementoso es muy resistente a la intemperie. Va bien con climas templados y fríos, brinda una gran durabilidad e impide la aparición del salitre, una sustancia salina blancuzca y algodonosa que se acumula generalmente en las paredes.
Esencialmente, se ocupa en cisternas, diques, tanques de almacenamiento de agua o muros de contención.
Cómo aplicar impermeabilizante cementoso: Necesitas cincel, mortero cementoso o un sellador de poliuretano, adhesivo epóxico para inyección, taladro con propela y una brocha de fibra plástica.
El cincel es útil para preparar las grietas, mientras que el mortero o el sellador de poliuretano las rellena. Por su parte, el adhesivo repara elementos de concreto que tengan alguna fisura, el taladro sirve para mezclar rápidamente y la brocha es la herramienta de aplicación del impermeabilizante.
• Mantos prefabricados
Son impermeabilizantes listos para aplicarse por medio de un pegamento o calor (termofusión). Pueden ser de naturaleza asfáltica, PVC o TPO. Se forman por medio de polímeros obtenidos por la combinación de dos o más moléculas idénticas.
Entre sus características principales destacan su gran capacidad impermeable y resistencia a la contracción y dilatación.
El soplete o calor (según sea el caso) es indispensable para aplicar un impermeabilizante prefabricado. No olvides comprar este tipo si vas a trabajar sobre una superficie de alto tráfico y exposición a rayos UV.
• Poliuretanos
Estos impermeabilizantes están hechos a base de resinas de poliuretano, ya sea disueltas en agua o 100% sólidas.
Los impermeabilizantes de poliuretano tienen una enorme flexibilidad y excelentes propiedades de durabilidad.
El costo de los distintos tipos de impermeabilizantes puede variar dependiendo de la garantía que ofrezca. Usualmente, los de mayor costo tienen una garantía más amplia.
Procedimiento
Si bien existen varios sistemas de impermeabilización, el más popular es el utilizado para el revestimiento de los techos. Para impermeabilizar un techo de forma efectiva se requieren dos etapas: la preparación de la superficie y la aplicación del impermeabilizante.
1. Preparación de la superficie
A primera vista, esta fase podría parecer irrelevante. No obstante, es la más importante porque de ella depende que el impermeabilizante pueda desempeñar su función de manera correcta. Los pasos que debes seguir en esta etapa son cuatro, los cuales describiremos a continuación:
Paso 1: Evaluación de la losa
Lo primero es examinar la superficie. Para esto es necesario que consideres los siguientes puntos:
• Material de la superficie: lámina o cemento.
• Zona geográfica de la construcción: ciudad, campo, playa.
• Situación en la que se encuentra: buena, regular o mala.
• Tipo de humedad presente, en caso de que la haya.
• Procesos a los que se ha sometido la superficie: impermeabilización o impermeabilización.
Además de los puntos anteriores, si tu techo es de concreto debes pensar en las bajadas pluviales. Se recomienda tener cuatro de 4’’ por cada 100 m2 con una pendiente de al menos 2%, para que el agua pueda correr y se eviten encharcamientos y problemas de humedad.
El procedimiento que describimos a continuación aplica para techos de concreto por ser el material más utilizado.
Paso 2: Raspado de la losa (opcional)
En caso de que la losa haya sido impermeabilizada previamente, lo mejor es raspar la superficie para eliminar los restos del impermeabilizante anterior y las falsas adherencias. Esta tarea la puedes realizar con un cepillo de cerdas de metal o una pala. Sin embargo, ten cuidado al raspar porque puedes rallar o picar la losa.
Paso 3: Limpieza de la losa
La losa debe estar libre de polvo, grasas y cualquier otro material que pueda impedir la correcta aplicación del impermeabilizante. En la mayoría de los casos, basta con barrerla para conseguir una superficie limpia.
Paso 4: Resanado de fisuras (si aplica)
Se deben resanar o calafatear todas las grietas o fisuras mayores a 1 mm de ancho. El proceso consiste en abrir las fisuras hasta obtener un ancho de 0,5 cm.
Posteriormente, se limpia y se coloca el resonador que corresponda, de acuerdo con los tipos de impermeabilizantes a usar, con ayuda de una espátula triangular.
La recomendación es usar un sellador de poliuretano especial para juntas de movimiento.
Paso 5. Colocación del sellador
Antes de comenzar con la colocación del sellador, debes revolver el producto hasta obtener una mezcla homogénea. La colocación del sellador debe comenzar en la parte baja de la losa y continuar hacia arriba.
Recuerda no diluir el sellador con agua ni ningún otro tipo de líquido, a menos que se recomiende por parte del proveedor. En general, si lo haces, es probable que sus componentes se alteren y el producto final no sea el deseado.
El sellador regula, cubre la porosidad de la losa y prepara la superficie para que el impermeabilizante se adhiera mejor y prolongue su vida útil.
Paso 6: Tratamiento de puntos críticos
Una vez que has aplicado el sellador, debes revisar a detalle la superficie para el tratamiento de puntos críticos. Este proceso varía de acuerdo con los distintos tipos de impermeabilizantes, por lo que te recomendamos revisar la hoja técnica del proveedor para usar el proceso específico correcto.
Existen marcas que ofrecen productos para tratar los puntos críticos, como bandas de caucho para esquinas
2. Aplicación del impermeabilizante
La segunda etapa en el proceso de impermeabilización es la aplicación. Esta fase es esencial para obtener los resultados deseados con la primera y la segunda capa de impermeabilizante (para el caso de materiales líquidos).
Primera capa
La aplicación de la primera capa debe realizarse de la misma forma que el sellador, es decir, desde la parte baja hacia la alta. Para realizar esta tarea necesitas un rodillo de felpa. Recuerda que no es recomendable diluir el impermeabilizante.
En caso de usar la malla de refuerzo, es necesario seguir este procedimiento:
• Colocar una capa de impermeabilizante y luego colocar malla encima
• Colocar los lienzos de la malla por la parte más baja de la superficie
• Continuar hacia arriba y en sentido perpendicular a la pendiente.
Una vez colocados embebe o humedece las mallas con ayuda del cepillo de ixtle, de tal manera que toda la malla quede perfectamente cubierta por el impermeabilizante.
Después de la aplicación, hay que dejar secar entre tres y cuatro horas antes de continuar con la segunda capa.
El color del impermeabilizante no influye en su calidad. Sin embargo, si vives en una zona calurosa o buscas aislar tu construcción del calor, un impermeabilizante blanco es la mejor elección.
Segunda capa
La aplicación de la segunda pasada debe hacerse de la misma forma que la primera. Luego, deja secar por 12 horas. Después de esta segunda capa, tu techo estará protegido.
Hay algunos tipos de impermeabilizantes que requieren de una tercera capa para aumentar su garantía o durabilidad, en cuyo caso deberás consultar la ficha técnica de tu producto.
Ahora que sabes qué es un impermeabilizante, sus tipos y cómo aplicarlo, queremos compartirte las cuatro principales ventajas de los impermeabilizantes. ¡No lo pienses más y protege la vida útil de tus superficies!
Un impermeabilizante te ayuda con lo siguiente:
• Protege y aísla a tu edificación de la lluvia.
• Aísla el interior de la construcción del calor y crea ambientes más confortables (especialmente útil para zonas calurosas).
• Es versátil ya que se adapta a un gran número de superficies.
• Se adaptan a cualquier necesidad de impermeabilización.


















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